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Medellín: industrial, comercial, de múltiples servicios.
Nubes oscuras con amago de lluvia en la ciudad de la eterna primavera. Son las doce del día de un sábado cualquiera. El parque de San Antonio sigue con su vida propia: vendedores ambulantes que se ganan la vida con sus dulces, fotógrafos que detienen el tiempo en sus cámaras y personas que, a las carreras, van y vienen; pero… eso sí, mucho vallenato y una que otra salsa en algunos de los bares del sector. Y claro, sí el Parque de San Antonio es un sitio de encuentro por excelencia de afrodescendientes, venidos en su mayoría del vecino departamento del Chocó. Mientras avanza la tarde más visitantes llegan a este lugar de diversidad. El parque de San Antonio donde reposan tres voluminosas esculturas del maestro Fernando Botero, una de ellas destruida por una bomba durante la violencia de años pasados, se convierte en una gran pasarela a medida que transcurre el tiempo. Varias cuadras más abajo, por la calle Colombia, entre Pichincha y Ayacucho, se encuentran los Inga, etnia indígena proveniente del Putumayo. Unos reconocidos artesanos, pero ante todo comerciantes de plantas medicinales, lo que precisamente los ha llevado a conocer otros lugares distintos al Valle de Sibundoy, muy cerca de Mocoa. Unos veinte vendedores se visibilizan a lo largo de la congestionada cuadra, a un lado del Palacio Nacional y en medio del tráfico y la gente que al medio día pasa por el lugar. Según Eduardo Peña Nova técnico de etnias indígenas de la Secretaría de Cultura Ciudadana, en el Valle de Aburrá hay cerca de 1870 indígenas, en su mayoría pertenecientes a la comunidad Embera. Diversidad en la U Pero tampoco es extraño encontrarse en algunas de las universidades con algún profesor o estudiante extranjero que se encuentra realizando una pasantía, investigación o aprendiendo el idioma español. Un buen ejemplo son los veinte chinos que durante dos años y hasta hace algunos meses se veían en la Universidad de Antioquia perfeccionando nuestro idioma. Otros más paisas en cambio, van y vienen por buena parte del mundo con motivos académicos, de negocios o simplemente conociendo. Muchos de esos nuevos habitantes tienen restaurantes de comida china, italiana o son impulsores de nuevas corrientes académicas, religiosas, políticas, ideológicas, musicales… Esa diversidad se manifiesta en cada barrio, sector o rincón de la ciudad, o cuando se coge el bus para ir a estudiar o trabajar, o se pasa por cualquiera de las calles del centro. Parece que esa diferencia cultural fuera un fenómeno nuevo, pero no. Explicando diferencias El historiador Dairo Correa comenta que La diversidad de Medellín hay que explicarla desde el proceso de industrialización. “Ello ha motivado la llegada de migrantes de otras partes de Antioquia y el país”. “Otro de los elementos para dicha diversidad, continúa el historiador, es la ciudad como un atractivo académico, una diversidad muy variable si se tiene en cuenta que no es permanente y si se tiene claro que estas personas van y vienen, y la gran mayoría regresa a sus lugares de origen”. Y la lista de factores que hacen que la capital de Antioquia sea tan diversa, se sigue extendiendo. El mismo historiador explica una a una las demás razones que hacen de Medellín un importante sitio de llegada de muchos migrantes: “Los fenómenos de violencia que se presentan en muchas regiones del país hacen que muchas personas y sus familias opten por llegar a la ciudad; otro aspecto importante es el hecho de que Medellín sea un importante centro administrativo, lo que hace que grupos pertenecientes a asociaciones tengan como referente esta ciudad para gestionar los recursos necesarios”. El sector del comercio, por ejemplo con la extracción maderera del Chocó, se suma a los factores que hacen de Medellín una ciudad diversa. “Hay muchas rutas comerciales que tienen como centro Medellín, todo ello hace que estas personas le den un sabor distinto”, explica el historiador de la Universidad de Antioquia. Revisando la propia historia de la ciudad, es necesario destacar que durante buena parte del siglo XIX llegaron muchos ingleses y alemanes en busca de aventuras y diferentes oportunidades. Pero antecediendo ese pasaje, hay que decir que la misma identidad antioqueña se fue constituyendo a partir de la mezcla indígena, negra y blanca, lo que generó una compleja y muy diversa variedad de costumbres, creencias y ritos. Un reflejo cultural de esta ciudad es la comida, tan diversa como las costumbres de los grupos que la traen consigo; la música como la champeta, el vallenato, el rock, punk, el mismo reaggetón aunque muchos no lo acepten y tantos otros elementos que reflejan la cultura popular, hacen que Medellín, como cualquier gran ciudad del mundo, sea una especie de meca de la diversidad, esa que a veces no entendemos pero que está a nuestro lado, haciéndose evidente en los medios de comunicación, en un concierto, en los amigos, compañeros o en las personas que de manera distraída vemos en las calles. No pase de largo, Medellín ya no es la misma aldea de siglos atrás |
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Rafael Alonso Mayo. Antropólogo Universidad de Antioquia. |
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