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Antropología Urbana ¿Qué es eso
?

Sara Cuartas Valencia

 

¿Cómo, y es que ustedes ya están en la ciudad?

Etiquetas, como decía en algún momento un buen profesor que tuve en la Universidad de Antioquia, tan sólo son etiquetas, son nombres prestados que luego serán propios, así se refería ante mi Pregunta: ¿Qué es la antropología Urbana? Miles de teóricos no sólo de nuestro engreído gremio hacen mención a una nueva forma de reconstruir y elaborar discursos antropológicos focalizados en un escenario, como lo es la ciudad por así decirlo, para no comenzar con una repetitiva discusión. Ya sabemos que la ciudad no es lo urbano, no hay que volver a lo mismo.

La ciudad no resume esta faceta de la antropología pero si la acerca.

Mi interés en este pequeño artículo, no es dar una elaborada y teorizada respuesta, creo que ni siquiera pretende dar respuesta, tan sólo se propone entablar un dialogo abierto sobre algunos apuntes (2) que he venido recogiendo (como una antropóloga, hasta en libretita) sobre la cultura y la ciudad, el imaginario y la forma, en fin, de lo que hablamos en las aulas, en las cafeterías, en los bares con unas cuantas “polas” y en los congresos a los que asistimos.

Comienzo entonces con algunas reflexiones que nos acercarán a la materia y luego sin mucha teorización les comentaré de una hipótesis que he venido trabajando durante un tiempo, que nos arrojará a más apuntes, tachones e ideas que sin ninguna pose, deseo que puedan incentivar sus trabajos, motivar esa pasión por la antropología y más por la ciudad y sus contornos.

Las formulaciones tienen varios elementos, quizás partiendo de la metáfora hasta llegar a la forma. Desde luego que llegar a la forma consta más que una metáfora, un procedimiento técnico y sensitivo, también de un conocimiento a priori que distinga las elaboraciones hipotéticas del resultado final. Es una conciencia simple pero importante para llegar a ello con la certeza de saber que eso es lo que se quiere y se busca en las indagaciones. ¡En las invenciones!

La ciudad es vista a través de varios lenguajes y posturas, una idealización, una proyección o la extensión de lo palpable.

En el recorrido de la ciudad, la que se propone o la que se vivencia, siempre hay una constate: LO COTIDIANO, y es desde este punto donde la investigación tiene como objetivo general: distinguir elementos discursivos sobre los urbano relacionados con el poder, la política, la economía y sobre todo la cultura. Este acercamiento se logra a través de un análisis de la imagen urbana que puede ser desde los medios; entendidos como redes informacionales; los momentos en los espacios, las formas y los hábitos, y por supuesto, una lectura latente del imaginario que en suma es el que nos lleva a una significación de la ciudad a partir de los procesos de comunicación.

La Antropología Urbana pertenece a ese intercepto de varias áreas de la investigación que se disponen a elaborar como una urdidumbre de modelos metodológicos y teóricos, una reflexión constante sobre el universo espacio temporal de las ciudades y sus habitantes, es aquí donde ya vamos aclarando varios aspectos sobre el interrogante inicial. La ciudad es el escenario pero quienes interesan son sus habitantes, las imágenes que se hacen, la presencia casi poética de ellos en ese contenedor mágico y cambiante como lo es la Polis.

Como antropólogos Urbanos pertenecemos a un festín de intercambios, una especie de llamado constante y urgente por la acción y la variación. Sin duda los antropólogos Urbanos rehacen-inventan. En esta faceta de mirar desde ese ojo antropológico la materia y la forma en la escena, nuestra metodología exige un espacio para una reflexión sobre cómo vemos, estudiamos, analizamos y comunicamos nuestros procesos de investigación.

En este aspecto el Antropólogo Manuel Delgado, como el Maestro Canclini, nos sugieren claramente cómo la investigación Urbana, desde la antropología debe tener una alimentación constante por muchos panoramas tan propios de nosotros no sólo como investigadores sino también como sujetos-habitantes

La Imagen Urbana. Hipótesis

La imagen urbana no pertenece a la ciudad sino a sus habitantes, es el modo como los ciudadanos la representan en su mente. La imagen identifica a la ciudad, no por como es sino por como es vista.

La imagen se puede indagar desde tres rasgos fundamentales: el deseo, el anudamiento a redes y la simulación.

Lo Urbano es un espejo, un fantasma y un grito desesperado…

La ciudad de los habitantes y los hechos es un territorio formado por el deseo, aquel mismo que significa y da sentido a la ciudad cuando es capaz de satisfacer y reelaborar muchos más sentidos y delirios en la urbe. El deseo marca una propuesta dentro de la imagen urbana porque logra entre cada individuo una practica significante entre hábitat y ciudad.

La primera práctica significante no se realiza desde el lenguaje, es decir desde la razón sino desde la pasión y el instinto, en esa desmesurada provocación por los lugares, por los nidos y hasta nichos. Tantas imágenes se proponen, aparecen los consumos y el poder. La ciudad deseada nos muestra imaginarios contemplativos pero también de furias y misterios. Son pulsiones, en este aspecto el cuerpo y sus prácticas son protagonistas de la elaboración de imágenes urbanas. Tan sólo pensemos en la ciudad fetiche, en aquella que se nos vende o idealizamos, la ciudad moderna y cambiante, la de la noche o la del centro comercial. Pensemos igualmente y con sumo cuidado en la elaboración de una imagen a través de políticas que se interesan en proponer a sus habitantes una mejor calidad de vida (3). Cabe también indagar sobre los ideales y las apropiaciones que se hacen de los lugares, aquellos para ser habitados buscando ese suspiro de complacencia.

La ciudad está formada por lugares, toponimias que se mezclan y se enlazan, encuentros y ausencias, aquellos fantasmas que trazan caminos que en un instante ya no estarán. La Ciudad relacionada o el reanudamiento a redes nos da una imagen urbana totalmente comunicacional, significada en los lenguajes, en aquello arbitrario y fragmentado. Leemos desde esta postura Un todo y las partes de manera mutua y circular, en un anudamiento entre el observador y las múltiples redes que actúan. Una ciudad atribuida de retratos urbanos, de distancias y variaciones que permiten entender y acercarnos a la imagen urbana desde la idea de expansión (4). Lo exterior como el interior se mezclan y se confunden, desde las redes, las imágenes son compuestas por detalles, que van más allá de la forma, la ciudad es significada a través, de sus acontecimientos y escenografías, no desde la sólida materia, con puntos y vectores. Los lugares de transito, las nuevas construcciones, los ligamentos a la economía , son puntos cruciales en estas imágenes urbanas, pero de igual forma y con bastante protagonismo está la multiplicidad de habitantes, con sus latentes cambios, intimidades y representaciones de los lugares, esa habitacionalidad de muchos que están de paso o se van graduando a un nuevo lugar. Poblaciones flotantes que van y vienen, que están y se percatan de su presencia cuando hay otro diferente, que acude a lo mismo: a tejer, desordenar y fluir.

Cuando los sueños desean ser reales, las formas de la realidad son sólo abstracciones de lo soñado, una imagen superpuesta de lo vivido y lo deseado. La ciudad simulada permite mostrar lo que no se tiene como actitud subyacente en la conformación del imaginario; representar y volver a lo perdido desde un vuelo informacional y adquirido a través del juego casi vocacional de la memoria.

El mapa no es el territorio, es una imagen , la virtualidad y emulación de las partes, entonces, una ciudad simulada, hace e inventa sus propios vínculos, busca en lo volátil, en la mansión de Hermes la posibilidad de reestructurar las formas y anudar en una cambiante movilidad las estructuras. Un lugar que evoca desde los interiores los exteriores, lo perdido vuelve tras la nostalgia y la formula mágica de superponer espacios y tiempos. En esta propuesta de lugares, los no lugares son valiosos elementos para adquirir momentos, situaciones y procesos en el actuar. El simulacro convierte los referentes en signos: Suplanta lo real por los signos de la realidad. Diferencia lo existente y lo imaginario.

Vemos, en este caso particular como los medios de información, más que describir, proponen espacios que en suma serán los que nos llevan al ideal de lugar, que se interrelacionan y por último se perderán para luego, en el siguiente instante volver a ser invertidos y a su vez inventados.

Imaginación y poder, la destrucción y conservación son quizás la tentación mayor de una construcción de toponimias, que se rigen más en el hecho que el concepto.

Una ciudad formada desde los deseos, que a su vez, son un imaginario colectivo, un ideal que traspasa la espesa bruma de la razón, que pulsiona ante las redes, esas formas y espacios en espiral que se mueven sin ser predecibles, van y vienen sin rumbo determinado, no lugares que van trazando rutas, espacios y mapas en el mismo territorio. Silencios y mentiras, discursos que edifican y hacen en la palabra, en la imagen y el sonido nuestra manera de estar-habitar lugares que son vacíos, silencios, locuras y una bella poética de la invención.

Sin más, espero, que aquellos apuntes y tachones queden en ustedes como un bello regalo, que sin una postura exacta les brinde posibilidades, no para resolver que es la antropología Urbana, sino tal vez, para volver a nosotros, a caminar y sentir en la especialidad, las fragilidades, los miedos, los ideales, las guerras, los amores, las sensaciones, el brillo salvaje de una plegaria en una avenida, esas condiciones de los discursos urbanos, la hermosura de una teatralidad cotidiana, las marcas en las noches, los personajes y sus diálogos, que pensemos, en las rutas, las guías de siempre y las que ahora se inventan, reflexionar con hábito crítico sobre la institución y sus planes, volver a casa y ver en una caja, una ciudad, toponimias que sin movernos nos muestran lo externo, volviéndolo rápidamente en lo cercano. Ser antropólogo urbano, es estar, como algo que fluye, entender las prácticas culturales como aquello que se funde en nuestras manos, que no tiene nombre ni forma, sólo cambios. Ver La ciudad como contenedor y maravillarnos de su contenido que más que retórico es de momentos, estéticas, poesía, fantasías, delirios o mesuras, de materias y fluidos.

(1) Antropóloga de la Universidad Nacional de Colombia sede Bogotá, catedrática, y melodramática, comentarista de moda en los bares, diseñadora así sea en intentos por pasión. Lectora por vocación, citadina por naturaleza y teórica de la comunicación por honor.
(2) Estos apuntes también me sirvieron como base para varios escritos y propuestas de investigación, como lo es el proyecto: Espacio, Ciudad y Territorio que también ha sido cátedra universitaria.
(3) La ciudad deseada y su imagen Urbana parte de este concepto. El bienestar es importante en la satisfacción.
(4) Deleuze, explica la expansión en la lectura de los espacios a través del movimiento que realiza una red que es lanzada desde un punto.

 

Sara Cuartas Valencia. Antropóloga, Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá. Blogs: Fragmentos, Distancias y Formas. y Sacuva. Ligeros textos sobre moda, ciudad y vida cotidiana.
Contacto: scuartasvalencia@gmail.com

     
 
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