Home Cuartillas Museo Biblioteca Media Contacto
 


Regreso al Contrato natural
Conferencia pronunciada el 14 de enero de 1998 en el auditorio de la Biblioteca nacional de Francia, François Mitterrand, en el marco del ciclo de las grandes conferencias. París: Bibliothèque nationale de France, 2000.

Michel Serres
Traducido por Luis Alfonso Paláu C. Medellín, julio de 2007

 

Advertencia liminar

Usado en lengua francesa por primera vez alrededor de 1874, sobre el modelo alemán propuesto por Haeckel en 1866, pero escrito parece desde 1852 por el filósofo americano Thoreau bajo la forma del inglés œcology, el término “ecología” tiene de aquí en adelante dos sentidos:

—El de una disciplina altamente científica, dedicada al estudio de conjuntos de seres vivos agrupados en gran número y en relaciones interactivas con su medio. Comenzó, al mismo tiempo, por la consideración global del sistema del monte Ventoux, en Francia, y de la limnología o ciencia de los lagos, en las cercanías de Madison, Wisconsin, Estados Unidos. De la misma manera que estudia un conjunto ligado de vivientes y de objetos inertes, reúne un concierto de disciplinas, clásicas y recientes, matemáticas (ecuaciones diferenciales), termodinámica… bioquímica.

—El sentido ideológico y político de una doctrina, variable según los autores y los grupos, y buscando (por medios diversos y contestados por sus adversarios) la protección del entorno.

Publicado a comienzos de 1990, por tanto escrito en el decenio precedente, El Contrato natural —sobre el cual los responsables de la Biblioteca nacional de Francia me han pedido volver— no utiliza una sola vez el término ecología. ¿Por qué? Porque, al no hablar ni de esta ciencia ni del compromiso militante o doctrinal, no trata ni de la palabra ni de las dos cosas. Por una rara vez, uno de mis libros no encara ni las ciencias ni su filosofía; por otra parte, yo nunca me ha comprometido con ningún partido político; no es este el lugar para confesar por qué.

El Contrato natural trata de filosofía del derecho. Antes de escribirlo, retomé mis estudios y trabajé, durante muchos años, esta disciplina, nueva para mí. Descubrí entonces una cosa profunda, destinada —lo espero— a volverse trivial, que mis maestros antaño hubieran debido enseñarme y que yo enseño con gusto a mis jóvenes sucesores: que la filosofía más tradicional, al menos en Occidente, se propone como objetivo último —aunque lo más a menudo sin saberlo ni decirlo— el descubrimiento de un lugar tercero, difícil de descubrir, cambiante sin duda en cada época, de donde se puede ver (al mismo tiempo y a la vez) la razón científica y la razón jurídica, las leyes del mundo físico y las leyes políticas de los colectivos humanos, las reglas de la Naturaleza y las reglas de los Contratos; por esto, en las lenguas de referencia, los términos que designan estos principios son los mismos en los dos casos.

Esto que es verdad para Platón, Aristóteles, Lucrecio y los estoicos, se verifica tanto para santo Tomas de Aquino en la Edad Media, para Spinoza y Hobbes en la época clásica, para Kant, Hegel y muchos otros más cerca de nosotros. Mis maestros parecían desconocer este estado de cosas, y los contemporáneos los continúan porque creen poder practicar la filosofía en la ignorancia total de las ciencias y del derecho.

A la búsqueda pues de este tercer lugar, El Contrato natural trata de filosofía del conocimiento y de la acción, en el sentido más tradicional y general del término, pero a propósito de un problema singular planteado, de manera urgente, por las ciencias y las técnicas de hoy.

Esta cuestión interroga ante todo nuestra muerte.

Contenido del artículo:

Advertencia liminar

La muerte global mundo-humanidad
Dos muertes comunes
Originalidad del hombre con respecto a los animales
Originalidad de Occidente: sus antigüedades
La tercera y nueva muerte
Originalidad del siglo XX: la globalización
Dos modalidades

El nuevo objeto-mundo
El calor y los objetos-mundo
¿Qué es un objeto?
Dependencia y posesión
El mundo o la naturaleza

Balance de la globalización
Objetivo: la Tierra entera
Subjetivo: la humanidad
Colectivo: nueva distribución objeto-sujeto
Del derecho a la política

Condiciones jurídicas del conocimiento y de la acción
Polución: ¿el precio de las cosas o su gratuidad?
Antecedentes políticos y religiosos
Carácter jurídico del antecedente de lo verdadero. Cosas y causas: el arcaico y el nuevo Contrato
Sujetos, objetos, conocimiento
Historia de las causas
El conocimiento y el intercambio: lo dado
El derecho que funda la simbiosis
Un Contrato natural, imitado de Lucrecio y de los italianos

Luchas, dominio, paz, simbiosis
Arcaísmos filosóficos: el poder
El amo y el esclavo: sobre la antigua muerte
La dialéctica y la red
Envío

Ver artículo completo versión pdf (Tamaño 104 KB)

 

Luis Alfonso Paláu C. Doctor en Historia y filosofía de las Ciencias
Contacto:

     
 
H o m e         C u a r t i l l a s         M u s e o         B i b l i o t e c a         M e d i a          B l o g          C o n t á c t e n o s